En el marco de Flow Fest Ciudad de México, creamos una fiesta secreta para solo 500 personas, con J Balvin como headliner.
La experiencia nació bajo una premisa sencilla: si es secreta, encontrarla también tenía que ser parte de la historia.
Los invitados accedían a través de un refrigerador de Coca-Cola, que funcionaba como portal hacia una rave completamente inesperada, con diferentes experiencias y activaciones alrededor de la marca.
Un concierto para pocos, escondido en medio de uno de los festivales más grandes de la ciudad.
Porque a veces, lo mejor es lo que no todos pueden encontrar.